Cada vez más personas viven en la interfaz urbano-forestal: urbanizaciones, casas de campo y pueblos rodeados de vegetación. Cuando llega un incendio, estas zonas obligan a los medios de extinción a defender viviendas en lugar de atacar el frente. La autoprotección de cada propietario marca la diferencia.
La mayoría de incendios tienen origen humano
Las estadísticas de incendios forestales en España muestran año tras año que la gran mayoría tienen su origen en la actividad humana, ya sea por negligencia, accidente o intencionalidad. Quemas agrícolas, maquinaria que genera chispas, colillas o barbacoas en días de riesgo son causas frecuentes. Prevenir empieza por respetar las prohibiciones y los avisos de peligro.
Prepara tu vivienda: la franja de protección
- Limpia la vegetación alrededor de la casa. Mantén una franja con poca carga de combustible: hierba corta, matorral eliminado y árboles podados en altura y separados entre sí.
- Nada de ramas sobre el tejado ni hojas acumuladas en canalones.
- Aleja de la casa la leña, el combustible y los materiales inflamables.
- Evita setos de especies muy inflamables pegados a la vivienda.
- Asegúrate de que hay acceso para vehículos de emergencia y de que el número de la casa es visible.
- Si tienes piscina o depósito, puede servir como reserva de agua.
- Consulta la normativa de tu comunidad autónoma y de tu municipio sobre franjas de protección, quemas y planes de autoprotección de urbanizaciones.
Ten un plan antes del verano
- Conoce las vías de evacuación de tu zona, y al menos una alternativa.
- Ten preparada la mochila de emergencia y documentos.
- Sigue los avisos de peligro de incendio de AEMET y del 112 de tu comunidad y mantén activas las alertas en el móvil.
- Prevé cómo evacuar a personas mayores, con movilidad reducida, niños y animales.
Si ves un incendio
Llama inmediatamente al 112 e indica con la mayor precisión posible la ubicación, el tamaño aproximado, el color del humo y la dirección del viento. No intentes apagarlo si no es un conato pequeño y tienes una vía de escape segura a tu espalda.
Confinamiento o evacuación
La decisión la toman las autoridades, y hay que seguir sus instrucciones. Evacuar tarde es una de las situaciones más peligrosas: carreteras con humo, sin visibilidad y con el fuego cerca. Si te ordenan evacuar, hazlo de inmediato por la ruta indicada.
Si te indican que te confines, o el fuego te impide salir con seguridad:
- Entra en casa, cierra puertas y ventanas y baja persianas.
- Tapa rendijas con toallas húmedas y retira cortinas de las ventanas.
- Llena de agua bañeras y cubos.
- Viste ropa de algodón o lana, de manga larga, y calzado cerrado. Evita tejidos sintéticos.
- Quédate en una habitación alejada del frente. Una vivienda sólida protege del calor radiante mientras pasa el frente de llamas.
- Cuando haya pasado el frente, sal a revisar y apagar pequeños focos alrededor de la casa.
Si te sorprende el fuego en el monte
- No huyas ladera arriba ni en la dirección del viento: el fuego avanza más rápido en esas direcciones.
- Busca zonas ya quemadas, sin vegetación, carreteras anchas o cursos de agua.
- Protégete la boca y la nariz con un paño húmedo.
La prevención es una tarea de todos. En ERA/IRESC colaboramos en campañas de información, preventivos y formación en autoprotección para ciudadanía, urbanizaciones y empresas.
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